Wednesday, April 30, 2014

Las preocupaciones de las chicas

Esta semana una amiga compartió esta frase…

“Las preocupaciones de las chicas –su apariencia, la moda, su vida social- no cambian mucho de generación en generación. Pero en cada generación, solo unas pocas de ellas, toman decisiones diferentes.” –            

Elizabeth Elliot

Esta frase me puso a pensar en mi vida y en las decisiones que he tomado en cada etapa. Ahora soy una mujer casada, pero cuando era soltera, en muchas ocasiones me preocupé por todas estas cosas.

Yo creía que conforme pasara el tiempo, estas cosas ya no me importarían tanto; al cabo que como mujer casada, tengo el amor incondicional de mi esposo, el cariño y afecto de mis hijas, y pensé que mi instinto sería el preocuparme por cosas de una mujer casada y con hijos. Y ¡oh dura realidad! ¡No sucedió así! ¡Estoy por cumplir 10 años de casada, y me sigo preocupando por eso!

Es increíble, que las mismas preocupaciones afectan a las mujeres de generación en generación; como si fuera una tendencia, o una debilidad. No me malinterpretes, creo que debemos lucir lo mejor posible, cuidar nuestro cuerpo, y tener amistades; ese no es el problema. El problema es cuando se convierte en una preocupación, cuando nuestro estado de ánimo depende del éxito de esas áreas, cuando vivimos nuestras vidas creyendo que nuestra identidad depende de nuestra apariencia, de qué tan bien lucimos o de quiénes son nuestros amigos.

Cada vez que lucho con esto, corro a Jesucristo. ¡Él es mi ancla! Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Él me regala la eternidad a su lado. Las modas, apariencias y vida social cambia, pero Él nunca cambia. Y Él me dice a mí, y a todas las que nos identificamos con estas preocupaciones:



Jesucristo me enseña a enfocarme en las cosas eternas, a cambiar mi preocupación por el ocuparme de lo que permanecerá por siempre. Mi búsqueda por satisfacer estas cosas la cambio por una búsqueda por conocerlo Él… ya que solo Él puede satisfacer lo que la moda, las apariencias y la vida social jamás podrán hacer.


Te invito a que te unas a ser de esas pocas chicas que tomamos decisiones diferentes a la mayoría de nuestra generación, te aseguro que tu recompensa es grande y es para la eternidad.

Por Lucia Cruz de Valdez

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